El dolor de cabeza era tan intenso que no podía continuar.
La intensidad crecía gradualmente, empezaba a los cinco minutos y
alcanzaba su punto máximo a los diez. En ese momento tenía que detenerse
porque no podía aguantar más. Y le venía ocurriendo desde hacía dos años...
Por lo demás, era un joven de 24 años perfectamente sano que casi nunca tenía
migrañas ni cefaleas tensionales, excepto cuando...
Pues sí, os lo habréis imaginado al leer el título. El
desafortunado sujeto de este caso clínico, que trabajaba como profesional de
software en la India, experimentaba dolores de cabeza terribles cuando se ponía
a ver pornografía, como si fuera una víctima de un implacable castigo divino.
“¡Hala, por cochino!”, le dirían su madre y su abuela.
Lo curioso del caso, publicado hace unos años en la revista
‘Archives of Sexual Behaviour’
(2012;41:1077)
por médicos de un hospital de Nueva Delhi, es que el joven no tenía problema
alguno cuando mantenía relaciones sexuales, ni siquiera cuando se
masturbaba. Solo cuando veía porno.