martes, 12 de diciembre de 2017

Motocicletas y luna llena, un cóctel letal

Con luna llena los licántropos se transforman. No lo dice la ciencia sino las leyendas. También existe la creencia de que en luna llena nacen más niños, y hay quien asegura que las salas de urgencias de los hospitales atienden más casos de lesiones por incidentes violentos, hay más ingresos psiquiátricos e incluso más accidentes.

Sobre este último punto, un nuevo estudio concluye que en plenilunio hay más accidentes mortales de moto, al menos en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Australia.

La investigación se publica en el número navideño del British Medical Journal, algo que obliga a cogerla con pinzas, ya que tradicionalmente incluye artículos médicos que destacan por ser insólitos, incluso estrafalarios. En fin, el tipo de trabajos que comento en este blog. 

Por ejemplo, este año hay artículos que plantean si existe la “gripe del hombre”, no en el sentido de “gripe humana”, sino de "gripe del varón" que se siente hecho puré por un simple resfriado y se mete en la cama como si se estuviera muriendo (BMJ 2017;359:j5560); o sobre el uso inadecuado que hace Pepa Pigg del médico de atención primaria (BMJ 2017;359:j5397).

Sin embargo, el trabajo sobre las motos y la luna entraría en la categoría de chocante o curioso, pero no por ello menos preocupante.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Inteligencia ovina: el rebaño fisonomista

Las ovejas siempre han tenido fama de animales gregarios y estúpidos. Incluso utilizamos a menudo el término “borrego” para referirnos a individuos de pocas luces y a personas manipulables que se someten fácilmente a la voluntad de otras sin rebelarse ni protestar.

Sin embargo, un trabajo recién salido del horno viene a demostrarnos que el ganado ovino no es tan “borrego” como pensábamos. Y está realizado nada menos que por científicos de la elitista Universidad de Cambridge.

Pero vayamos al fondo de la cuestión. Lo que nos dice el nuevo estudio es que ovejas bien adiestradas pueden reconocer caras humanas. Pero cuidado, no solo del pastor, sino también de famosos como el ex presidente Barack Obama, estrellas de la pantalla como Emma Watson y Jake Gyllenhaal, y una famosa presentadora de la televisión británica, Fiona Bruce.

El estudio, como digo, ha sido publicado hoy mismo en ‘Royal Society: Open Science’ (DOI: 10.1098/rsos.171228), y ha sido dirigido por Jennifer Morton, que trabaja en el Departamento de Fisiología, Desarrollo y Neurociencia de la mencionada universidad británica.

martes, 19 de septiembre de 2017

Premio Ig Nobel para nuestro iPod intravaginal

Pues sí, habéis leído bien. Me refiero a una especie de iPod que se introduce ahí mismo donde reza el título. Y para mas inri, se trata de un invento nacional, comercializado como Babypod, y acaba de ganar el Premio Ig Nobel en la categoría de Obstetricia, entregado la semana pasada en el campus de la Universidad de Harvard.

Según recitó Marc Abrahams, fundador de estos galardones y de la revista ‘Annals of Improbable Research’, el premio se concedió a los investigadores españoles por “mostrar que un feto humano en desarrollo responde más fuertemente a la música reproducida electromecánicamente dentro de la vagina de la madre que a la reproducida sobre la barriga de la madre”. Ni más ni menos.

Y se sustenta documentalmente, por un lado, en el artículo publicado por Marisa López Teijón, Álex García Faura y Alberto Prats Galino en la revista ‘Ultrasound’ (2015;23:216-223), de título “Expresión facial fetal en respuesta a emisión de música intravaginal”; y por otro, en la patente del chisme en cuestión, registrado a nombre de la citada Marisa López Teijón y Luis Pallarés Aniorte.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Pisa morena, pisa con garbo... Formas de andar y orgasmos vaginales

No es lo mismo pisar con garbo, como la morena de ‘El relicario’, que caminar a pasitos cortos como una geisha o un conejito de esos que anuncian pilas Duracell. Un sexólogo con buen ojo tendría muy claro qué andares se relacionan con la facilidad de la mujer para alcanzar orgasmos vaginales.

Es lo que nos explicó el Dr. Stuart Brody, un especialista de la Universidad de West Scotland que saltó a las páginas de casi todos los medios de comunicación gracias a un artículo publicado hace casi una década en el Journal of Sexual Medicine (2008;5:2119-2124).

Lo cierto es que el concepto de orgasmo vaginal -como diferenciado del orgasmo clitoriano- fue adquiriendo cada vez más más fuerza. Freud ya relacionó en su día la incapacidad para alcanzar orgasmos vaginales con la inmadurez sexual. El propio Dr. Brody mencionaba en su artículo, además, que esos orgasmos se asocian a una mejor salud mental. Y en una investigación anterior que había publicado en la misma revista (J Sex Med 2008;5:1167-1176) concluyó –después de haber evaluado a 94 mujeres portuguesas- que aquellas capaces de alcanzar el orgasmo vaginal en el coito se caracterizaban por un menor uso de mecanismos de defensa psicológicos propios de la inmadurez.

lunes, 28 de agosto de 2017

La psoriagrís de Juego de tronos: Literatura médica sobre una enfermedad de fantasía

La séptima temporada de Juego de tronos ha llegado a su fin y sus fans se muerden las uñas pensando que hasta 2019 no volverá a las pantallas. Está claro que la serie es todo un fenómeno. Incluso ya hablé aquí de ella en el post titulado “Las matemáticas aplicadas a ‘Juego de tronos’”, por cierto uno de los más visitados de la página.

Por otro lado, en otros posts hemos visto que ni siquiera los personajes de ficción escapan al escrutinio científico. Prestigiosas revistas médicas han incluido en sus páginas sesudos artículos sobre la salud mental de Gollum, de los personajes de Star Wars o el trastorno de ansiedad del osito Winnie Pooh.

Pero volviendo a Juego de tronos, hoy no voy a escribir sobre los efectos del veneno utilizado para cargarse a Joffrey ni a las quemaduras faciales de El Perro, sino sobre la enfermedad que se inventó el amigo George R.R. Martin a modo de devastadora plaga infecciosa.

Se trata de la psoriagrís –o ‘greyscale’ en inglés-, una enfermedad que despertó la curiosidad del dermatólogo Jules B. Lipoff, de la Universidad de Pennsylvania, que el año pasado publicó un breve artículo sobre ella en la revista ‘JAMA Dermatology’ (2016;152(8):904).